El pulso global entre Estados Unidos e Irán tiene un nuevo escenario en Venezuela.

En plena pandemia, el país sudamericano sufre una severa escasez de gasolina que ha venido a agravar su larga crisis económica, y el gobierno de Nicolás Maduro ha recurrido a la ayuda de Teherán para conseguirla; según sospecha el Departamento de Estado, «a cambio de toneladas de oro».

El gobierno de Donald Trump aplica desde hace años una política de sanciones que busca forzar la caída de Nicolás Maduro, a quien acusa de ser un gobernante ilegítimo, y esas sanciones impiden hacer negocios con PDVSA, la petrolera estatal venezolana.

Eso es justo lo que intenta ahora Irán, también objeto de sanciones de Estados Unidos, que lo considera uno de los «estados patrocinadores del terrorismo».

La tensión entre Washington y Teherán aumentó esta semana después de que se conociera que varios buques navegan rumbo a Venezuela tras haber zarpado de Irán cargados de combustible.



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