Varios gobiernos alrededor del mundo están viendo que si hay algo más difícil que imponer un confinamiento en su población es, precisamente, cómo retirar ese confinamiento sin exponer a la gente a una nueva ola de contagio del coronavirus.

Pero no todos los países enfrentan este reto de cómo comenzar una “nueva normalidad” ante la pandemia de covid-19.

Suecia ha sido un notable caso aparte.

Allí no hubo confinamiento.

Ha sido uno de los pocos países en Europa que optó por no imponer restricciones en su población para evitar la propagación del virus.

Muchos miran ahora al país escandinavo para ver cómo podría establecerse algún tipo de vida “seminormal” mientras se cuenta con una vacuna.

Otros, sin embargo, apuntan a las más de 3.600 muertes que el covid-19 ha causado en Suecia, un país con 10 millones de habitantes.

Y las comparan con las 1.000 muertes que el virus ha provocado en sus países vecinos, Dinamarca, Noruega y Finlandia, que suman en total 15 millones de habitantes, y que sí impusieron un confinamiento en sus poblaciones.

Desde afuera podría parecer que, mientras los países alrededor imponían restricciones estrictas, los suecos siguieron con su vida normal.

Pero no fue así.

Se prohibieron las reuniones de más de 50 personas, se establecieron reglas de distanciamiento social y se le pidió a la gente que, si podía, trabajara en su casa.

Y a los mayores de 70 años se les dijo que se quedaran en su casa para protegerse de la infección.

Por otra parte, los restaurantes, bares, gimnasios y tiendas del país escandinavo han permanecido abiertos, igual que las guarderías y colegios para los menores de 16 años.

Pero a pesar de que no se usó la palabra confinamiento, la vasta mayoría de la población optó por adoptar, de manera voluntaria, un distanciamiento social.

No podemos generalizar pero esta es una población muy obediente. Confían en las autoridades y por ello han seguido los lineamientos

Lo que Suecia ha hecho diferente es que ha confiado mucho en la relación con sus ciudadanos para implementar el autodistanciamiento y autoregulacion

Los expertos calculan también que en otoño podría haber una segunda ola de contagios pero, si se alcanza algún nivel de inmunidad, los números de infecciones podrán ser más bajos.

Por supuesto que todavía no se sabe con certeza cuál puede ser el impacto de una nueva ola de infecciones en la población general.

Pero Anders Wallensten, subjefe de epidemiología de la Agencia de Salud Pública sueca, dijo en una conferencia de prensa que piensa que “muchas más personas estarán protegidas en Estocolmo que en países donde no tanta gente ha estado expuesta al virus”.

Se dijo que la estrategia estaba basada en disminuir la propagación del virus en una forma controlada mientras se mantenía abierta parte de la sociedad..

La otra pieza clave de la estrategia, dijeron, es tener medidas que puedan estar en vigor a largo plazo.

Las autoridades también han hablado de la necesidad de proteger la salud mental de la gente, pero definitivamente desde las primeras semanas de la crisis, la economía ha estado en el trasfondo y todas las decisiones han sido tomadas por la Agencia de Salud Pública

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